Forma
Forma es la distribución peculiar de la materia que constituye cada cuerpo. Se considera la forma como la apariencia externa de una cosa.

Se conoce también la forma como modo, manera de mostrarse una cosa.
Una forma es, asimismo, una conclusión: utilizamos la expresión “...de forma que...” como utilizaríamos “...de manera que...”.
Una forma es, igualmente, el resultado de una actividad o de un proceso. De la actividad de dibujar puede surgir una forma: la forma de un dibujo concreto; o muchas formas: pinturas, esculturas etc., hijas del boceto inicial, frutos de la acción de dibujar, productos de un proceso de elaboración.
Una vez más vamos a plantear una paradoja: la forma es lo primero que vemos de los cuerpos, lo más fácil de percibir, lo que entra por los sentidos; es lo que está ahí, a nuestro alcance, lo más inmediato, lo más obvio. Pero, sin embargo, qué difícil es “encontrar una forma”; la forma es “escurridiza”; se resiste a ser aprehendida y, sobre todo, a ser plasmada.
Cuántas veces, al pasar por la misma carretera, al ver a la misma persona, al contemplar el mismo paisaje o la misma pared, nos preguntamos: ¿pero esto siempre ha estado ahí?. Caemos en la cuenta de aquel desnivel del terreno, de lo escarpado de la montaña, de la redondez de un rostro, de la grieta de la pared. Formas que estaban ante nosotros pero que no se nos habían hecho presentes.
Una de las satisfacciones que produce el acto de dibujar es la de “presenciar”, vivir en presente, actualizar nuestros sentidos, nuestra percepción y nuestra capacidad de observación. El dibujo nos enseña a ver; es un instrumento del descubrimiento.
El alumno que inicia la carrera de Bellas Artes empieza a ver el mundo de otra manera, descubre formas que nunca había visto. Recupera aquel “modo de ver” olvidado desde la infancia, sepultado por la educación de moldes y esquemas. Pone en activo el hemisferio derecho del cerebro, especializado en el reconocimiento de la forma.

Para dibujar es preciso entrar en lo que Betty Edwards llama abreviadamente el “modo D”, es decir el modo del hemisferio derecho del cerebro. Esta nueva experiencia provoca en los alumnos una transformación. A propósito, dice Betty Edwards:
Cuando se dibuja a una persona se ha visto realmente su cara. Tal como dijo uno de mis alumnos, “creo que nunca había mirado de verdad la cara de nadie hasta que empecé a dibujar. y lo más raro de todo es que ahora todo el mundo me parece guapo(1).
Una de las más valiosas aportaciones al mundo de la forma es la de
En nuestros días, sigue vigente y disfruta del crecimiento que le han aportado las teorías energéticas: biogestalt.Se trata pues de un pensamiento en plena evolución que se expande sin cesar. Actualmente, doctor Michel Katzeff, que dirige centros en España, Bélgica, Suiza y Francia, ha sugerido reemplazar el término Terapia-Gestalt por el de Gestalt-praxis dado que, más que una terapia, la Gestalt(2) es un estilo de vida, una manera de concebir ésta y actuar.
Rudolf Arnheim es tal vez el gelstaltista que más directamente ha contribuído al campo de las Bellas Artes. Sus escritos acerca de la percepción(3) son una herramienta indispensable en la teoría de la forma. Su obra Arte y percepción visual es ya un clásico en nuestras facultades; en ella dedica dos extensos capítulos a la forma, en uno la contempla como forma material, visible y palpable (en inglés shape), mientras que en el otro hace referencia a la forma como configuración, abarcando ya lo estructural y no abarcable por los sentidos (en inglés form). Arnheim dice a propósito de la forma perceptual:
La forma perceptual es el resultado de un juego recíproco entre el objeto material, el medio luminoso que actúa como transmisor de la información y las condiciones reinantes en el sistema nervioso del observador(4).
Otro autor de consulta indispensable en nuestras aulas es Osvaldo López Chuhurra, el cual, en Estética de los elementos Plásticos, aborda el tema de la forma como solamente puede hacerlo el creador sensible, filósofo y poeta que es él.Chuhurra nos sumerge en “las formas de la existencia” a las que compara con “las formas de las obras de arte” y llega a poner de manifiesto el tema de la energía que el creador plasma en las mismas. De su texto (apartado Figuración y no figuración) entresacamos unas palabras:
Cuando el pintor traspone el modelo que tiene delante, no hace más que “descargar” su potencial energético, su sentimiento, en las formas que le prestó esa realidad primera que es la naturaleza. Pero cuando la forma del modelo se metamorfosea en la forma, imagen de la tela, se ha pasado de un mundo a otro... ...La vibración de la forma no solicita reconocimiento de la imagen; exige que se produzca “comunicación” de fuerzas expresivas para posibilitar la experiencia estética. Estas fuerzas no tienen una forma reconocible. A la energía no le exigimos concreción estática sino indeterminación dinámica(5).

Formas de la naturaleza y formas creadas por el hombre; formas materiales, y formas del espíritu, ideas, sentimientos. Modos de hacer, contenidos aprehensibles gracias al auxilio de la forma. En nuestra asignatura tratamos de que el alumno entre en contacto con el mundo de las formas y se interne en un proceso dinámico que lo conduzca, a través la observación, al descubrimiento y representación de las mismas.


1. Aprender a dibujar..., p 8.
2.Consideraremos Gestalt= Teoría-Terapia- Praxis-Gestalt, mientras que gestalt hará referencia a Figura.
3.Arte y percepción visual (Véase otras obras en apartado de bibliografía).
4.Ibíd, p 62.
5.López Churruca: Estética de los elementos plásticos, p, 35.
