Aqa Riza Jahangiri, Master and Pupil (perhaps Prince Salim, later
Emperor Jahangir, with his tutor), India; Mughal, late 16th century.
Black ink and opaque watercolor on beige paper, 26.2 x 16.5 cm. Arthur
M. Sackler Museum, Harvard University Art Museums, Promised Gift of
Stuart Cary Welch, Jr., 242.1983. Photo: Allan Macintyre, HUAM, ©
President and Fellows of Harvard College.

Fuente: Harvard University Art Museums

Cien años después de que Mahoma (622) fundase la
religión del Islam éste había pasado a ser un inmenso Imperio.

Los musulmanes eran gente culta y religiosa. Hacia el
940, el califa de Córdoba poseía una biblioteca, la mejor del mundo, con centenares de miles de libros.

Los teólogos musulmanes de la antigüedad prohibieron
la representación de personas en el arte, por considerar que dibujar personas era como querer adueñarse del poder divino de crear seres. Los artistas islámicos se vieron pues precisados a inventar toda clase de orlas, grecas etc. hasta que el Corán fue revisado y se comprobó que no prohibía la representación de la figura humana. En el siglo XIV, cuando Timür Lang, al frente de los mongoles, invadió desde Turquía hasta la India, estableció en Persia la primera escuela timuríe de miniaturistas.
Persia se convirtió entonces en el centro artístico del arte islámico, contando con destacados artífices como Bihzad, Aqa Riza y Riza l’Abbasi; éste último sería el fundador de la escuela Abbassí.

Detail of Persian Art,
Bihzad: "Seduction of Yusef"

from Sa'di, Bustan, Herat,
1488, Cairo Library

Más imágenes y contexto

Deux amants par Reza Abbasi, ca. 1625; Isfahan, Iran 1630


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