Sepia es una materia colorante obtenida de las bolsas de tinta de varios cefalópodos, en especial la sepia y la jibia, que se utiliza en la pintura a la aguada o a la tinta. Es de un color marrón muy fuerte, oscuro y semitransparente. Diluido, permite obtener una amplia gama de tonos. Es poco resistente a la luz.

Estamos hablando, en este caso, de un pigmento natural de origen animal que emplea agua y (o) goma arábiga como aglutinante en su proceso de elaboración.

Al referirnos al dibujo en sepia no solemos hacer alusión a la sepia propiamente dicha sino que hablamos de dibujo a barra de sepia o dibujo a lápiz de sepia.

En este caso, que es el que nos ocupa y estamos trabajando en el aula, hablamos de un pigmento mineral, una tierra natural que contiene hierro y manganeso. El color varía según la tierra que se utilice en su elaboración: dos barras o dos lápices, de dos marcas diferentes, tendrán un color y una textura diferente, una puede ser más rojiza y otra más verdosa, por ejemplo, una mas blanda y otra más dura...

Las barras y lápices que encontramos en el mercado, comercializadas como sepia, no sabemos muy bien de qué están hechas. Algunas son pasteles, otras, cretas o tizas. En ambos casos suelen ser manejables y de buena calidad. No es aconsejable usar barras de cera para el tipo de trabajo que nos ocupa.

Siempre que deseemos que nuestro trabajo tenga permanencia recordemos que debemos comprar materiales de primera calidad, casi siempre los más caros. No obstante, es muy orientativo, a la hora de comprar nuestras barras o cualquier otro tipo de materiales con pigmentos, fijarnos en las indicaciones acerca de la resistencia a la luz; las marcas de calidad suelen indicarlo (una, dos o tres +, por ejemplo). Para hacer ejercicios que no tengamos intención de conservar, bastará con utilizar materiales que se adapten a nuestro gusto o manera de trabajar: textura, dureza etc. que nos resulten cómodas.