Estamos acostumbrados a ver los móviles en equilibrio de Alexander Calder, considerando estas piezas como lo más representativo de este escultor. Pero ¿y el Calder de los retratos?
La pasada semana tuve ocasión de visitar la exposición que el Centro Pompidou dedica a este artista y pude admirar la capacidad de síntesis y la pericia con que construía retratos de alambre.
La exposición está montada con absoluta perfección (lo que es raro de encontrar). Muchos de los retratos están colgados e iluminados de manera que proyectan su sombra sobre la pared lo cual nos permite ver una doble imagen, otra cara del retratado...El alambre funciona de dos maneras diferentes: a) como elemento configurador de la forma tridimensional, b) como línea configuradora de un retrato bidimensional.
Volvemos a incidir en el tema que nos ha ocupado en los últimos meses: La sombra
servido por dibujo1
1 comentario
compártelo
Esta es mi aportación personal dentro de las actividades que estamos llevando a cabo en la asignatura de dibujo con motivo de la exposición LA SOMBRA. Se trata de una fotografía de un cuadro que realicé en el año 1996...un poco lejos pero encajado en el tema. Un tema, por otra parte, recurrente en mi obra...y en mi vida...

Título: Lienzo herido por la sombra
Técnica: óleo sobre lienzo
Autora: Loli Iñiguez
servido por dibujo1
4 comentarios
compártelo
Sergio nos ha enviado esta foto sacada en el aeropuerto de Los Rodeos, antes de la partida: el ocho de mayo 
De pie: Begoña Martín López-Samaniego, Miguel Ángel Lorenzo Infante, Sandra López García, Fátima Navarro Martín, Margarita Rojas Diez, Mª Dolores Iñiguez Ibáñez, Matilde Pérez Saborit, Cristo Cabrera Reyes, Sergio Sánchez Domingo, Santiago Agulló García, Virginia Navarro Menéndez, Julián Mesa Martín, , Pedro Alejandro Morales de León, Jesica Muñoz Cano, Aixa Pirini, Mª Dolores Orduña Rodríguez, Enrique Vela Calderón.
Agachados: Patricia Serna Rial, Florencia S. Rossi, Laura Iballa Urdiales Soto, Patricia Barrera Morales, Carlos Hugo López Reboso, Noelia Rodríguez Hernández.
(falta Dácil Delgado delgado que seguramente fue la fotógrafa, por eso la incluimos a la derecha).
servido por dibujo1
sin comentarios
compártelo
"Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino."
C. G. JUNG
A propósito de la sombra, me gustaría recordar la leyenda de aquel hombre que, una noche, habiendo perdido las llaves de su casa, se fue a buscarlas a la luz de una farola...vano intento. Sólo en la oscuridad podemos encontrar lo que la propia oscuridad nos oculta.
Hemos visitado la exposición LA SOMBRA, en el museo Thyssen y Caja Madrid. Durante un día y medio nos hemos paseado por la sombra, lo cual nos ha hecho percibir muchas luces.

Entrar en la oscuridad con una luz
sólo nos permite conocer la luz.
Para conocer la oscuridad
hay que ir a oscuras.
Ve sin ver y descubre que la oscuridad
también florece y canta,
y puede ser hollada
por pies oscuros y por oscuras alas.
WEMDELL BERRY (citado por C. Zweig en Encuentro con la sombra )
Tal vez los dragones de nuestra vida no sean sino princesas que únicamente aspiren a vernos de nuevo en todo nuestro esplendor. Quizás lo que más nos aterre no sea, después de todo, sino el grito desesperado de una faceta impotente que implora nuestra ayuda.
RAINER MARÍA RYLKE (citado por C. Zweig en Vivir con la sombra. Pag. 11)

"Que la sombra se convierta en nuestro amigo o en nuestro enemigo depende en gran parte de nosotros mismos... La sombra no es siempre, y necesariamente, un contrincante. De hecho es exactamente igual a cualquier ser humano con el cual tenemos que entendernos, a veces cediendo, a veces resistiendo, a veces mostrando amor, según lo requiera la situación. La sombra se hace hostil sólo cuando es desdeñada o mal comprendida "
MARÍA LUISA VON FRANZ en el libro de Jung y otros autores El Hombre y sus Símbolos

"Cuando un individuo hace un intento para ver su sombra, se da cuenta (y a veces se avergüenza) de cualidades e impulsos que niega en sí mismo, pero que puede ver claramente en otras personas, cosas tales como egotismo, pereza mental y sensiblería; fantasías, planes e intrigas irreales; negligencia y cobardía; apetíto desordenado de dinero y posesiones..."
MARÍA LUISA VON FRANZ en el libro de Jung y otros autores El Hombre y sus Símbolos

"Todo lo que reprimimos nos debilita hasta el momento en que descubrimos que también constituía una parte de nosotros mismos"
ROBERT FROST (citado por C. Zweig en Encuentro con la sombra pag. 7)

Pasamos los primeros veinte años de nuestra vida decidiendo qué partes de nosotros mismos debemos meter en el saco y ocupamos el resto tratando de vaciarlo
ROBERT BLY (citado por C. Zweig en Encuentro con la sombra. Pag. 98 )

Anoche cuando dormía
Soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón.
Y las doradas abejas
iban fabricando en él
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel.
ANTONIO MACHADO (citado por C. Zweig en Encuentro con la sombra )

" Quién ha integrado su propia sombra emana calma y se muestra más apenado que airado. Si los antiguos están en lo cierto, la sombra no sólo contiene información sino que también encierra inteligencia y energía. Es por ello que quién ha integrado su propia sombra dispone de más energía e inteligencia que quién no lo ha hecho así."
ROBERT BLY (citado por C. Zweig en Encuentro con la sombra )

Pero ¿qué es la sombra?
"Esta cosa oscura que reconozco mía."
WILLIAM SHAKESPEARE (citado por C. Zweig en Encuentro con la sombra pag.32)
servido por dibujo1
1 comentario
compártelo
MARCOS GIRALT TORRENTE
Publicado en EL PAÍS 09/02/2009
En una época en la que los ánimos de todo el mundo se han vuelto por lo general sombríos, parece particularmente oportuno recrearse en la sombra, descubrir los modos en los que ésta ha sido representada, visitando la exposición que con el título de La sombra se inaugura hoy en el Museo Thyssen de Madrid.
La mayoría de los pintores antiguos muestra desinterés por la sombra
En su breve ensayo acerca de la sombra en la pintura, el gran historiador E. H. Gombrich señala la poca fortuna que la sombra proyectada ha tenido en la historia del arte. Entre los pintores, incluso entre los más eminentes, han sido minoría los que la han tenido en cuenta. Las razones son variopintas, si bien quienes saben de ello aducen dos fundamentales: por un lado, las religioso-metafísicas, que, desde el neoplatonismo, la identificaban con el mundo de las apariencias (la caverna platónica) y hacían de ella, por tanto, un motivo escasamente atractivo en una iconografía imbuida de teología cristiana, y, por otro, las de índole técnica, debidas a la renuencia de los pintores a enturbiar sus composiciones con un elemento tan ubicuo y distorsionador.
La sombra se deja ver marginalmente en el Renacimiento, estrechamente relacionada con el interés por la perspectiva; aunque anecdótica, pues es la luz la que ostenta el protagonismo, tiene una novedosa vida en el Barroco, sobre todo con los seguidores de Caravaggio, que conciben sus obras para refulgir en la oscuridad iluminada por las velas; y reaparece, asociada ya a lo tenebroso y siniestro, en el Romanticismo; pero no es hasta el siglo XX cuando atrae por sí misma la atención de un número considerable de artistas. En realidad, antes del pasado siglo prácticamente sólo aparecía como motivo central en las representaciones del mito del nacimiento de la pintura que, siguiendo a Plinio el Viejo y a Quintiliano, lo situaban en los primeros intentos de delinear el contorno de la sombra de un hombre, así como en las contadas recreaciones del episodio de la vida de san Pedro en el que éste sana a unos enfermos imponiéndoles su sombra.
El extraño desinterés de la mayoría de los pintores antiguos por la sombra fue paralelo al abandono de su estudio por la historiografía del arte. Curiosamente, los tres libros que hoy se manejan como clásicos acerca del tema se publicaron hace poco más de veinte años: el ya mencionado de Gombrich, y los de M. Baxadall y Victor I. Stoichita.
Stoichita es el comisario de la muestra del Thyssen, y resulta inevitable relacionar la suya con la que sobre el mismo tema se celebró en 1995 en la National Gallery de Londres, con la que por cierto guarda coincidencias, como esa maravillosa pieza del taller de Rembrandt titulada Hombre sentado leyendo en la mesa de una habitación noble, en la que la sombra de una vidriera invade en diagonal todo el espacio superior del cuadro. A diferencia de aquélla, en la que se exponían apenas medio centenar de obras, todas de gran categoría, en esta de Madrid, que reúne 144 entre pinturas y fotografías, parece haberse privilegiado el hilo cronológico y la tangencialidad de la mirada. Por eso, y porque tal vez no todos los préstamos han sido posibles, reúne obras de disparejo interés junto a ausencias notables como las de Velázquez, Tiziano o Vermeer, algunas de las cuales sí han sido reseñadas en el catálogo.
La muestra se abre, a modo de prólogo, con algunas alegorías del nacimiento de la pintura, entre las que destacan un lienzo de Matías de Arteaga hasta hace no mucho atribuido a Murillo, y prosigue desde el Renacimiento hasta nuestros días a través de ocho capítulos que siempre ofrecen ocasión para una parada. Qué deliciosa ingenuidad, por ejemplo, la tabla titulada La huida de Egipto, de Giovanni di Paolo, en la que casi todos los elementos ostentan su sombra correspondiente, pero no así las figuras sagradas que aparecen en el primer plano. O la teatralidad chinesca de las alargadas sombras de la Negación de san Pedro, de Jean Lecrerc. O Corral de locos, de Goya, en el que, a la sombra de un patio cerrado, un grupo de dementes se desgañita bajo un cielo impasible a su suerte. O Autorretrato junto al caballete, de Félix Nussbaum, en el que su escuálida sombra y los frascos de veneno de la paleta reflejan los miedos que sobre él se abatían mientras se refugiaba de los nazis en Ámsterdam. O Bailarín bajo el cielo, de Max Ernst, en el que la sombra de una figura se escapa, por el marco, de la superficie plana del cuadro.
En su clarividente ensayo Elogio de la sombra, el escritor japonés Tanizaki dice que mientras que la cultura oriental se recrea en la sombra, en Occidente hemos tratado de huir de ella. Quizá su aparición en la pintura no haya sido posible hasta que, merced a la técnica, los interiores estuvieron uniformemente iluminados. No vayamos a hacer ahora como el desgraciado Peter Schlemihl de la fábula de Chamisso, que vendió la suya por una bolsa de oro y nunca recobró la paz.
Recorrido
La muestra se divide en dos grandes bloques:
- Primero. En el Thyssen se recorre la obra de artistas y movimientos que, desde el Renacimiento hasta finales del XIX, han utilizado la sombra.
- Segundo. El siglo XX centra el contenido de las salas de exposición de la Fundación Caja Madrid. Se abre con una sección dedicada a las "sombras y luces de la modernidad", representadas a lo largo del siglo XX, con especial atención al surrealismo y al expresionismo alemán.
- Pintores. Entre otros, Van Eyck, Rembrandt, Georges de La Tour, Goya, Pissarro, Monet y Rusiñol: del XX, Edward Hopper, Picasso, Magritte y Dalí. También, el uso lúdico de la sombra en la fotografía de Man Ray o en las experiencias cinematográficas de Murnau, Orson Welles o Peter Greenaway.
servido por dibujo1
1 comentario
compártelo